
La luz verde a Petronor para que inicie la construcción de una planta de coque en Muskiz ha terminado por dejar a cada uno de los actores de este caso en su sitio. Eusko Alkartasuna -que alcanzó la alcaldía de la localidad vizcaina gracias a un posicionamiento meridianamente opuesto al proyecto contaminante y en sintonía con el sentir mayoritario de la población- no ha tardado demasiado en ceder a las presiones de la refinera. De hecho, el partido que lidera Unai Ziarreta ha mantenido desde el principio una postura abiertamente contradictoria: mientras en el Consistorio decían apostar por hacer cumplir la ley a la empresa hasta sus últimas consecuencias, en Gasteiz la Consejería de Medio Ambiente apenas oponía resistencia a otorgar los permisos necesarios para llevar adelante el proyecto.
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