
Unas elecciones fraudulentas sólo pueden dar lugar a paradojas, y paradójico es que quien en su día se benefició del apartheid de la izquierda abertzale para sumar poder a su costa en otras instituciones puede verse ahora desbancado de su sillón preferido. Y ello, a pesar de haber ganado las elecciones holgadamente.
El PNV, con Juan José Ibarretxe a la cabeza, fue la fuerza más votada en las elecciones de ayer -después de concentrar prácticamente todo el voto de la coalición de hace cuatro años-, pero debido a la ilegalización de la izquierda abertzale puede sufrir su peor derrota: la salida de Ajuria Enea.
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